One Piece – Ese vicio al que llaman anime

One Piece – Ese vicio al que llaman anime

One Piece está al nivel del azúcar.” Esa sustancia de efecto estimulante cuyo consumo reiterado provoca adicción o dependencia. Cada vez que cortan en mitad de una pelea grandiosa, me siento como si estuviese a dieta y alguien fuese pasando frente a mí pasteles, tartas y palmeras de chocolate.

No sé si soy el único, pero es terminar el episodio de un buen anime y pensar: “bueno, solo queda una semana para el siguiente, tienes que ser fuerte y aguantar.” Necesito mi dosis de series, y más viendo como acaban los 20 minutos de ese fragmento de historia.

“Insuperable”, te dices mintiéndote a ti mismo, intentando imaginar que el siguiente capítulo no será tan bueno, que podrás desengancharte. Pero esos animadores del demonio solo necesitan unos segundos de avance para deshacerse de toda resistencia y tenerte pendiente a cada momento, refrescando la página una y otra vez hasta que por fin llega el esperado día.

La magia de un buena historia: One Piece

Puedo llegar a comprender que una serie corta, de unos doce episodios, por su intensidad y rapidez en la trama, te tenga atrapado esperando respuestas, pero ¿cómo puede conseguir, cada maldito día, ese efecto una serie de ya más de 850 episodios? La respuesta es fácil: siendo una auténtica obra de arte.

One Piece es uno de esos animes que ha conseguido captar incluso a aquellos que no habían visto ninguna otra animación japonesa en su vida.

Todavía en emisión, sacando un episodio nuevo cada semana, no ha perdido nada de su fuerza inicial; es más, va ganando seguidores nuevos a cada instante. Con un argumento principal que no ha variado en todos los años que ya lleva entreteniendo, sigue atrayéndonos como una colorida flor a una abeja.

Cómo podríamos definir el argumento de esta serie ¿como las aventuras de unos piratas que han obtenido poderes comiendo unas frutas coloridas y que luchan por encontrar un tesoro famoso? No le hace mucha justicia.

Prefiero verlo como una historia de superación, donde el protagonista se ha hecho fuerte por sus esfuerzos; una tripulación que llega a tener una amistad tan pura que no dudan ni un momento en arriesgar sus vidas por salvar la de un “nakama”, y los obstáculos que tendrán que superar para llegar a cumplir sus sueños.

En definitiva, una recomendación obligada sobre animes. Siento introduciros en este mundo de expectación desenfrenada, pero merece la pena disfrutar de cada uno de sus segundos.

¿Cuál sería vuestra isla de ensueño?

Creo que la mía sería Cacao Land, por lo de pirrarme por el dulce. Seguro que no estoy solo en esta elección, aunque todavía nos queda un largo viaje en barco para descubrir nuevos lugares exóticos y paradisíacos junto a Luffy y su tripulación en la búsqueda del One Piece.

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