Un desfile de disfraces y miles de jóvenes en la Comic Con, la fiesta pop más grande del país

Un desfile de disfraces y miles de jóvenes en la Comic Con, la fiesta pop más grande del país

Bienvenidos a la Comic Con, el peculiar espacio donde se puede enloquecer sin prejuicio ni culpa, sin temor a la mirada del otro o al qué dirán. La décima edición de la convención más importante de la cultura pop y geek en la Argentina se realizará hasta el domingo en el predio de Costa Salguero, el mismo que hace una semana se encontraba restringido y megacustodiado por la visita de los presidentes más importantes del mundo en la hipermediatizada Cumbre G20.

Cumbre G20.

Una joven posa con su disfraz de Raven, de Teen Titans, durante la décima edición de la convención Argentina Comic Con.

Una joven posa con su disfraz de Raven, de Teen Titans, durante la décima edición de la convención Argentina Comic Con.

“Está pesado, no doy más”, dice Ricardo, de 42 años, abogado. “Hoy me escapé del laburo, algunos compañeros saben por qué, pero otros ni se imaginan”, revela este hombre que no le tiembla el pulso y que luce orgulloso de estar en este anhelado universo de ficción. “Ojo, no soy un nerd, pero necesito este tipo de distracciones para que mi vida rutinaria no me aplaste”. Dice Ricardo que estuvo tres meses haciendo a mano su llamativo traje, que mereció decenas de pedidos de selfies.

María Inés (37) y Paula (20) son pareja a partir de la devoción que les despertó la creación de Arthur Conan Doyle, “Sherlock Holmes”. Se conocieron en un foro del famoso detective y pegaron tanta onda que se vinieron a la Comic Con disfrazada de Sherlock y su infatigable ayudante Watson. “No te das una idea la sensación placentera que resulta disfrazarse, olvidarse por unas horas el quilombo de la vida”, dice María Inés, profesora de Cultura.

Apertura de la exposición "Argentina Comic-Con", evento dedicado a la cultura pop que se realiza en Costa Salguero. Foto: David Fernandez

Apertura de la exposición «Argentina Comic-Con», evento dedicado a la cultura pop que se realiza en Costa Salguero. Foto: David Fernandez

Recorrer los stands, apreciar los puestos de comics e historietas, las colas para jugar a los videojuegos, todo entra por los ojos y los oídos, y hacia allí va la multitud. “Yo soy Poppee The Performer, el personaje de una serie de animé japonesa”, se presente la sexy Ornella (20), que no se perdió ninguna de las diez ediciones. “Si pudiera vivir en un lugar como éste, donde nadie te mira mal, ni te prejuzga, firmo con los ojos cerrados”, sorprende esta diseñadora freelance, que se tomó dos colectivos loqueada con una capelina blanca con lunares negro, y dos orejas tipo conejo no aptas para vacilantes. Amante del mundo animé, reconoce que se envició con los videojuegos, que practica sin falta entre medianoche y cuatro de la mañana, “para no joder a la familia”, se mata de risa.

Leandro (26) liquida sueldos en una oficina del Ministerio de Economía. Sin dudar, dice que se pidió el día para venir a lucir su capa y varita de “Harry Potter”, por las que pagó $2.700. “Vengo de Moreno, pero no me animé a llevar el disfraz porque no tenía ganas que me gastaran. Pero una vez aquí, me relajé, porque me siento libre como en pocos lugares”, llama la atención.

Daniel, Paola y Melisa son amigos y fanáticos del mundo Disney. Andan por los veinte y su vida pasa por las series y las películas. Dicen que llevan puesto los atuendos de la película “Enredados”, con trajes que ellos mismos cocieron a mano y les llevó más de un mes. “Para nosotros es un hobby ‘hacer cosplay’, porque no nos gusta bailar, ni jugar al fútbol, ni ir tomar cerveza, Nosotros nos dedicamos a sumergirnos en la ficción y pasamos diez horas por día en Netflix”.

Todos los consultados definen a la Comic Con como “la meca del mundo freaky” y lo postulan con orgullo. “Yo soy una nerd y lo digo con una mano en el corazón”, afirma Michele (37), quien llamó a su oficina justificando su ausencia por enfermedad. “No me importa, este día lo vengo esperando hace mucho. Y aquí tengo la ropa para cambiarme y transformarme en Pinehead, de Hellraiser”. Michele se reconoce compulsiva a la hora de los gastos y no le importa, por eso se trajo su Visa sin límite.

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